Contenedores de frutas, perfecto escondite de la droga
Esta vez ha sido con piñas. Las maneras de entrar droga (escondida) a nuestro país son múltiples.
Si la semana pasada la droga iba oculta en palés de papayas (32 kilos de estupefaciente oculto en un cargamento de fruta procedente de la República Dominicana), esta semana la droga iba oculta en piñas. Concretamente 200 piñas perfectamente vaciadas y posteriormente rellenadas con un cilindro compacto de un kilo cocaína recubierto y aislado con un baño de cera amarillenta; en el mercado hubieran sido 36.000 euros en el mercado.
Hace dos semanas, el escondite era otra fruta: concretamente en sacos de cocos. Hay que tener en cuenta que los contenedores de fruta tropical (plátanos machos, limas, cocos, piñas…), esa mercancía perecedera que tarda 20 días en llegar en barco desde los países caribeños a los puertos españoles y que requiere salida urgente para no malograrse, es el escondrijo perfecto para la droga.
En otra ocasión plátanos machos, limas… Los contenedores de fruta tropical, esa mercancía perecedera que tarda 20 días en llegar en barco desde los países caribeños a los puertos españoles y que requiere salida urgente para no malograrse, es el escondrijo perfecto para la droga. También alguna vez lo han sido los cargamentos de harina de sémola, cacao y café.
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