Miedo escénico. Cuales son las causas y su tratamiento más adecuado.
Ayer muchos medios de comunicación se hicieron eco de una noticia: Pastora Soler se retira por culpa del “miedo escénico”. La cantante dijo que siente “impotencia y angustia”, algo que “tardará mucho en olvidar”.
La cantante, que este domingo tuvo que suspender su concierto en el Teatro Cervantes de Málaga por motivos de salud, deja su actividad profesional hasta “volver a recuperar la confianza” en sí misma, según ha anunciado la artista sevillana a través de una entrada en su perfil de Facebook.
Pero ¿que es el miedo escénico? ¿realmente existe? ¿puede un artista, actor, cantante, sufrir miedo escénico? Vayamos a verlo…
¿Qué es el miedo escénico?
¿Tienes que hablar en público? ¿Haces presentaciones o exposiciones? ¿Tienes que participar en algún tipo de espectáculo o exhibición? ¿Has de exponerte ante un grupo de personas? En estas situaciones, le mente no entrenada suele acoger una serie de pensamientos, que si bien pueden o no ser conscientes, siempre dejan una típica marca emocional: miedo.
Se le llama “miedo escénico” y corresponde con situaciones que antes o después se presentan en tu vida. Según dicen, afecta a un 95% de la población.
El miedo escénico, enemigo de los artistas
Adele, Scarlett Johansson o Hugh Grant también han confesado que lo sufren.
Pastora Soler ha anunciado a través de Facebook que deja su carrera por miedo escénico tras tener que abandonar su concierto en Málaga por ansiedad. Pánico que sufren más artistas de lo que parece.
Adele se perdió unos Grammy por este motivo y Hugh Grant también se planteó su retirada porque los ataques de pánico le dejaban congelado en los rodajes. Scarlett Johansson también sufre este mal, es incapaz de hacer teatro por un miedo escénico que sufre desde la adolescencia.
Sudor, sequedad de boca, palpitaciones… Son los síntomas de estos casos que se pueden superar con la ayuda de especialistas.
Cómo enfrentarse al miedo escénico
¿Qué pasa por nuestra mente cuando sabemos que tenemos que pararnos frente a un público para decirle algo? Posiblemente nos viene a la mente el incidente que nos pasó cuando éramos estudiantes y se nos olvidó el tema.
O quizá nos acordemos de aquella conferencia durante la cual tuvimos la sensación de que se nos olvidaba algo que era importante mencionar.
Según Cheryl Hamilton, Profesora en comunicación del Tarrant County College, en su libro “Communicating for results”, el 95% de la población sufre de ansiedad en mayor o menor grado cuando tiene que dirigirse a un grupo de personas. Aún más extraño es el hecho que muchas de estas personas pueden bailar o cantar ante una audiencia, siempre y cuando no le dirijan palabras directamente al público.
La cosa como que tiene que ver con el verbo, entonces. ¿Cómo podemos combatir el miedo a expresarnos ante diez, veinte, cincuenta o cien personas? Ésta es una pregunta ubicua en mis charlas sobre lenguaje corporal.
¿Qué es el miedo escénico?
Es un proceso de ansiedad que sienten las personas cuando deben ponerse en pie para hablar ante un auditorio. Es una respuesta defensiva del organismo caracterizada por distintas formas en los niveles cognitivo, fisiológico y conductual.
Definición de miedo escénico
Estado inhibitorio que reduce la efectividad comunicacional e impide el despliegue de las capacidades expresivas y conductuales de los afectados.
El miedo escénico es una forma de timidez que surge en presencia de grupos, o como consecuencia de pensamientos limitadores acerca de nuestra actuación frente a grupos.
Síntomas del miedo escénico
Entre los síntomas físicos del miedo escénico están la respiración acelerada, la sudoración, tensión corporal, urgencia urinaria, malestar estomacal, dolor de cabeza, sequedad de la boca, rubor facial, escalofríos y náuseas.
En cuento a respuesta psicológicas suelen incluir fallas de memoria, pensamientos pesimistas, confusión de ideas, fallas en la concentración, autoexigencia y estados emotivos como temor al rechazo, al error, al fracaso y al ridículo.
Y en lo conductual, los comportamientos más vistos son evitación de la acción, intentos de huida, tics nerviosos y otros automatismos, atropellamiento verbal, tartamudeo, reducción de volumen de la voz, silencios frecuentes o largos y en algunos casos, uso voluntario de licor y drogas tranquilizantes.
Miedo al rechazo
El miedo escénico se compone principalmente de un profundo miedo a que el mundo me rechace, representado en un grupo más o menos numeroso de personas. Los pensamientos de desastre solo me están mostrando en imágenes mentales una idea arraigada de que el mundo tiene algo contra mí y por tanto desea acabar conmigo.
Este es uno de los temores mas ancestrales y básicos: “Me rechazarán definitivamente y me quedaré solo, me verán como un fracasado y no seré capaz de relacionarme.”
Si estoy frente a una persona o dos como mucho, más o menos puedo hacer un seguimiento de las respuestas que percibo para adecuar mi comportamiento al entorno e intentar resultar aceptable de un modo u otro. Tengo la sensación de controlar. Pero sin embargo un grupo de personas resulta incontrolable, algo en mi sabe que no tengo nada que hacer.
El miedo al rechazo surge como consecuencia a dar valor a los juicios, opiniones, evaluaciones y comparaciones de las otras personas sobre ti. Pero el valor que le das a los juicios de los demás sobre ti es exactamente el mismo que tú le das a tus propios juicios sobre los demás. Cuando tu mundo interno está lleno de valoraciones, críticas, evaluaciones y juicios sobre las personas es debido a que a este tipo de pensamiento le atribuyes valor, crédito, sentido y propósito para tu protección, e incluso para tu aprendizaje y discernimiento.
En realidad son defensas frente a un mundo con el que estás en clara competición. Surgen como necesidades de supervivencia desde una visión temerosa y fatalista de la vida hija de una conciencia colectiva basada en el miedo, la lucha y el juicio.
En la misma medida en que das valor a esta programación mental juzgadora, sentirás que el juicio de los demás sobre ti mismo tiene el poder de cambiar lo que eres, el mismísimo valor de tu persona. La consecuencia emocional es un profundo miedo: tu identidad está en juego en cualquier exposición a un grupo.
El trabajo de la propia aceptación está irremediablemente unido a la aceptación de la vida tal como es, la aceptación del mundo, de tu entorno, de este momento y sobre todo, de las personas que están en tu vida incluyéndote muy amablemente a ti mismo.
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