Trastorno delirante. Alcohol y otras drogas

Podemos definir a la persona con trastorno delirante como: “una persona que cree que tiene razón y justifica sus creencias. Cualquiera que se oponga a su punto de vista se está comportando mal con ella o, por lo menos, de forma no comprensiva”.

El trastorno delirante o paranoia es un trastorno psicótico caracterizado por ideas delirantes no extrañas en ausencia de cualquier otra psicopatología significativa.

En particular, la persona con trastorno delirante o psicosis paranoica no ha cumplido nunca los criterios para la esquizofrenia y no tiene alucinaciones marcadas, aunque pueden estar presentes alucinaciones auditivas, táctiles u olfativas si éstas están relacionadas con el tema del delirio.

La característica más destacada de el trastorno delirante es una creencia persistente que no se corresponde con la realidad.

Asimismo, en este trastorno no se dan otras características de la esquizofrenia como afecto plano, síntomas negativos o anhedonia. Mientras que en la esquizofrenia se dan creencias muy extrañas, las de este trastorno si se podrían dar en la vida real, aunque no se correspondan con ella.

Ejemplos de personas con este trastorno serían:

  • Un hombre que cree que le persigue la policía.
  • Alguien que cree que le quieren envenenar.

Por otra parte, es importante tener en cuenta que los delirios no son atribuibles solo a este trastorno, sino a otras condiciones como el abuso de alcohol, o de cualquier otra droga.


Clasificación


Existen los siguientes tipos de delirio:

  • Tipo erotomaníaco: delirio de que otra persona, normalmente de un estatus superior, está enamorado del individuo.
  • Tipo de grandiosidad: delirio de que el individuo tiene un talento extraordinario, poder, conocimiento, o una relación especial con una deidad o una persona famosa.
  • Tipo celotípico: delirio de que el compañero sexual del individuo le está siendo infiel.
  • Tipo persecutorio: delirio de que la persona (o alguien cercano) está siendo tratado con mala intención: espiado, envenenado, perseguido, etc.
  • Tipo somático: delirio de que la persona tiene algún defecto físico o alguna enfermedad
  • Tipo mixto: las ideas delirantes son de más de un tipo de los anteriores.


¿Cómo reconocer trastornos delirantes?


Los trastornos delirantes consisten en la creencia de determinadas ideas que son falsas pero se asientan en la mente de la persona afectada como si fueran ciertas. Es más, la persona afectada cree en dichas ideas con total firmeza. Un trastorno delirante no es un tipo de esquizofrenia, enfermedad con la que a menudo se confunde.

trastorno delirante - adicciones y patología dualLos delirios se basan en situaciones que el afectado experimenta durante un mes como mínimo. Además, el afectado suele ver estas creencias como algo normal.

En general, a excepción del comportamiento causado por el delirio, la actitud de la persona suele ser normal. Hay distintos tipos de trastornos delirantes, incluyendo la erotomanía, los delirios de grandeza, los celos patológicos, los delirios persecutorios y los delirios somáticos.


Alcohol y trastorno delirante



Es un trastorno psicótico en el que predominan las ideas delirantes de tipo persecutorio o celotipico. Se trata de un trastorno psicótico-orgánico inducido por diversas sustancias psicoactivas, no siendo específico del alcoholismo ya que puede ser secundario al consumo de psicoestimulantes u otras sustancias psicotrópicas.

El de tipo persecutorio se caracteriza por la convicción irreductible de ser perjudicado por otras personas que pueden ser las figuras de autoridad o incluso el propio médico. El paciente se siente víctima de una conjura de las autoridades que quieren calumniarle hasta hundirle. Cuando estas ideas delirantes paranoides se acompañan de alucinaciones auditivas, el diagnostico diferencial con la esquizofrenia resulta difícil.

Determinados trastornos de personalidad, como el trastorno límite, esquizotípico y paranoide, que tienen una elevada prevalencia entre los pacientes alcohólicos, pueden cursar también con síntomas psicóticos, aunque de manera ocasional y de poca intensidad.

 

Síntomas de delirio


Los siguientes síntomas pueden indicar un delirio:

– La persona expresa una idea o creencia con fuerza o persistencia inusual.
– La idea parece tener una influencia indebida en la vida de la persona y la forma de vida se altera a un grado inexplicable.
– A pesar de su profunda convicción, puede haber cierta suspicacia cuando se cuestiona al paciente sobre ello.
– La persona suele tener poco sentido del humor y sentirse muy sensible respecto a la creencia.
– La persona acepta la creencia sin cuestionar aunque lo que le ocurre es improbable o son cosas extrañas.
– Un intento de contradecir la creencia puede despertar una reacción emocional inapropiada de irritabilidad y hostilidad.
– La creencia es poco probable de acuerdo al pasado social, religioso y cultural de la persona.
-La creencia puede llevar a comportamientos anormales, aunque comprensibles a la luz de la creencia.
-Las personas que conocen al paciente observan que las creencias y comportamientos son extraños.


Síntomas y trastornos asociados


Pueden producirse problemas sociales, laborales o conyugales como consecuencia de las ideas delirantes. Las interpretaciones de los acontecimientos suelen ser consistentes con el contenido de las ideas delirantes. Muchos de los sujetos que poseen este trastorno desarrollan un estado de ánimo irritable, puede haber accesos de ira o comportamiento violento. Suelen producir, además, problemas legales o los pacientes con trastorno delirante de tipo somático pueden verse involucrados en exploraciones y pruebas médicas innecesarias.

El trastorno delirante puede asociarse al trastorno obsesivo compulsivo, al trastorno dismórfico, y a los trastornos paranoide, esquizoide o por evitación de la personalidad.


Prevalencia


Este trastorno es, relativamente raro, en el marco clínico, y, los diversos estudios realizados nos sugieren que el trastorno explica el 1-2% de los ingresos en los hospitales psiquiátricos. Se carece de información precisa acerca de la prevalencia de este trastorno, aunque la estimación más alta es de 0.03%, debido al inicio tardío de esta enfermedad, el riesgo de morbilidad suele estar entre 0.05 y 0.1%

Ten en cuenta que hay determinados trastornos que pueden causar pensamientos delirantes. Hay varios trastornos que pueden causar alucinaciones, delirios o ambos síntomas, como la esquizofrenia, el trastorno bipolar, la depresión, el delirio y la demencia


Trastorno delirante crónico (TDC)


El trastorno delirante crónico (TDC) es una patología psiquiátrica cuya característica principal es la presencia de ideas delirantes bien sistematizadas, sin alucinaciones ni alteraciones del lenguaje o el pensamiento, y que no conllevan deterioro de la personalidad.

Es relativamente poco frecuente, con una prevalencia estimada del 0,03%, representando el 2-4% de los ingresos psiquiátricos. Es más frecuente en mujeres, aunque depende del tipo de delirio, siendo el paranoide más frecuente en hombres y el celotípico y erotomaníaco en las mujeres. La edad típica de comienzo es hacia los 40-49 años en el hombre y hacia los 60-69 en la mujer.


¿Qué particularidad tiene el trastorno delirante?


El trastorno delirante, tiene como característica principal que la persona interpreta y cree que situaciones o hechos concretos (frases que oye, noticias que lee, gestos de otras personas…), tienen algún tipo de relación con él mismo. Casi siempre aparece la sensación de amenaza de fondo, y por tanto tiende a potenciar que la persona se defienda y se mantenga muy alerta para evitar posibles consecuencias negativas relacionadas con lo que ha interpretado.

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Las ideas delirantes más frecuentes son: pensar que te están espiando, que pueden estar leyendo los pensamientos, que haya algún tipo de conspiración para producir un daño, creer que se tiene el conocimiento de todas las cosas y que nadie se está percatando de que existe algún tipo de complot.

Pocas veces el trastorno delirante va unido a alucinaciones.


Diferencia entre los delirios y las alucinaciones.


Las alucinaciones son experiencias que implican la percepción distorsionada de la realidad y no son causadas por ningún estímulo externo. Además, suelen abarcar, como mínimo, uno de los cinco sentidos, normalmente el oído. Las alucinaciones también pueden ser visuales, olfativas o táctiles.


Diferencia el trastorno delirante de la esquizofrenia.


El cuadro clínico de los trastornos delirantes no coincide con el de la esquizofrenia. La esquizofrenia, además de los delirios, se caracteriza por otros síntomas, como las alucinaciones, el discurso desorganizado, el comportamiento desorganizado, el comportamiento catatónico o la disminución de la expresión emocional.


“¿Qué puedo hacer si mi familiar tiene delirios?”


Cualquier aclaración aquí podría parecer bastante obvia. Sin embargo, es importante mencionar lo incapacitante que puede resultar para una persona el padecer esta patología. Las ideas persistentes y fuera de control de un engaño o infidelidad pueden nublar la razón del individuo con fatales desenlaces. La persona se queda sin paz y se la quita a su familia; principalmente a la pareja, a quién persiguen, amenazan y agreden física y emocionalmente.

Algunos consejos para los familiares podrían ser:

– Escoja un buen momento y un lugar adecuado para proponer la opción de visitar a un psicólogo o psiquiatra. Evite hablar durante las reuniones familiares o cuando exista algún conflicto abierto.
– Sea empático. Pregunte sobre sus sentimientos, escuche activamente (pida aclaraciones y repita con sus palabras lo que le está contando), hable de experiencias que usted también ha vivido y que tengan similitud con las que le están contando.
– Aproveche los momentos en los que la persona se sienta mal para hablar sobre una posible psicoterapia. Puede que le resulte más fácil ver la necesidad de ayuda.
– Deje que el otro pueda sentirse molesto y esté a la defensiva cuando se lo propone, no busque cambios rápidos.
– No presuponga o interprete causas o razones que no esté manifestando la otra persona. Hable de su percepción. No ponga en boca del otro frases u opiniones.
– Pida que le dé una oportunidad a un psiquiatra o a un psicólogo, siquiera para una primera cita.
– Explique la diferencia entre psicólogo y psiquiatra.
– Facilite el proceso de búsqueda de un psicólogo o psiquiatra y concierte una cita. Si finalmente decide no ir, consulte usted al profesional de todos modos.
– Ofrézcase a pagar o subvencionar el tratamiento. Una excusa frecuente es que la terapia es demasiado cara.
– Ofrézcase a acompañarle a la primera consulta.


¿Cuál es el papel que debe desempeñar la familia ante un caso de este tipo?


Los familiares, a menudo se sienten perdidos e incapaces de gestionar la situación, especialmente cuando se producen los primeros síntomas del trastorno delirante.

Es necesario que conozcan en qué consiste y que aprendan a detectar y favorecer el tratamiento antes de que se agraven los síntomas.

Cuanto mejor conocen la evolución y las características del trastorno delirante, se ven menos atrapados por la impotencia. No buscan que la argumentación, el convencer al familiar sea el camino para que las interpretaciones delirantes desaparezcan. Comprenden que el origen es multicausal, pero entienden que hasta que no se equilibre nuevamente la química de su organismo, es difícil llegar a producir un cambio duradero y eficaz en la persona.

Diagnóstico y tratamiento

Es raro que una persona con trastorno delirante paranoide pida ayuda profesional, debido a que muchas veces no está conciente de su enfermedad o porque se aísla; casi siempre será la familia quien solicite ayuda al observar trastornos conductuales, agitación y sospecha de que “algo anda mal”.

Debido a que en muchos casos los pacientes pueden llevar una vida normal, ya que su funcionamiento sólo se ve interferido en aquello que concierne al delirio, es importante acudir a un especialista (psiquiatra) capaz de detectar este trastorno, a fin de que confirme el diagnóstico y, de ser necesario, lleve a cabo el tratamiento adecuado.


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